El perro y la pantera
Un señor va de cacería y se lleva su perrito Maltés para no sentirse solo en ese lugar.
Un día ya en la expedición, el perrito, correteando mariposas se aleja del grupo y se extravía y comienzan a vagar solo por la selva.
En eso ve a lo lejos que viene una pantera enorme a toda carrera. Al ver que la pantera se lo va a devorar, piensa rápido qué hacer.
En eso ve un montón de huesos de un animal muerto y se pone a mordisquearlos.
Entonces, cuando la pantera está a punto de atacarlo, el perrito dice:
- ¡Ah!, ¡qué rica pantera me acabo de tragar!
La pantera lo alcanza a escuchar y frenando en seco, gira y sale despavorida pensando: “quien sabe que animal será ese no me vaya a comer a mí también”.
Un mono que andaba trepado en un árbol cercano y que había visto y oído la escena sale corriendo tras la pantera para contarle como la engañó el perrito:
- Cómo serás imbécil, esos huesos ya estaban ahí, además es un simple perro.
El perrito alcanza a darse cuenta de la acción del mono.
Después que el mono le contó a la pantera la historia de lo que vio, esta última enfurecida le dice al mono:
- Súbete a mi espalda, ahora vamos donde está ese perro a ver quién se come a quién.
Y salen corriendo a toda velocidad a buscar al perrito.
El perrito ve a lo lejos que se le venía la pantera nuevamente en chinga, y esta vez con el mono chismoso encima.
- ¿Y ahora qué hago?
Dice todo asustado el perrito.
Entonces, el perrito, en vez de salir corriendo, se queda sentado dándoles la espalda como si no los hubiera visto, y en cuanto la pantera está a punto de atacarlo de nuevo, el perrito dice:
- ¡Este maldito mono! hace como media hora que lo mandé a traerme otra pantera y todavía no aparece.



































